Partimos
de Astorga utilizando el Camino de Santiago. Sin entrar en Ponferrada,
la carretera cruza el puente sobre el río Boeza y deja la capital
del Bierzo camino de las tierras del Oza. Pasados San Esteban, Valdefrancos
y San Clemente, inicia una pronunciada subida hacia montes. El monasterio
de San Pedro, cuyos restos se alzan orgullosos en medio de un sugerente
paisaje, tienen su origen en el siglo VII. Pese a su estado, el
conjunto ofrece un aspecto impresionante.
La estrecha carretera continúa viaje, paralela ya a un joven Oza,
hacia Peñalva de Santiago. En un grandioso paraje, a la sombra de
un blanco peñasco que da nombre al pueblo (Peña Alba) , se encuentra
este conjunto único de arquitectura popular, cuyos tejados de enormes
lajas de pizarra parecen haber formado parte desde siempre del paisaje.
Destaca la iglesia, joya del arte Mozárabe y único resto del antiguo
monasterio fundado por San Genadio en el siglo X. Muy cerca, a la
entrada del valle del Silencio, se abre la cueva de San Genadio,
a la que se retiraba el santo buscando la soledad.